Llega la hora de merendar y y no hay
nada dulce donde picar, un fin de semana tranquilo y apetece algo
diferente, viene visita a casa y nos coge sin nada que ofrecer con el
café...
Tres situaciones o excusas para hacer
unos crepes. Sé de mucha gente que inventa infinidad de rellenos o
acompañamientos para los crepes y yo misma imagino muchos y algunos
muy calóricos, pero aprovechando que estamos en plena época de
frutos rojos, mi acompañamiento ha sido ese, y un chorrito de leche
condensada.
Además a los niños les encanta
hacerlos, de hecho es una buena excusa para que se inicien en la
cocina, nadie se negará a preparar unos crepes ¿verdad?
Ingredientes :
2 huevos
500 g de leche
250 g de harina
pellizco de sal
1 cucharada de aceite de oliva
gotas de esencia al gusto (opcional)
Preparación:
Batir todos los ingredientes unos
minutos.
Dejar al menos 30 minutos reposando.
Calentar un poco de mantequilla en una
sartén, importante que NO se pegue nada.
Ir echando la cantidad suficiente (yo
un cazo pequeño) para formar el crepe. Al echarlo se va girando la
sartén para que cubra toda la base, Cuando se vea que la masa tiene
pequeñas burbujas, es momento de darle la vuelta.
Servir con el acompañamiento elegido.
A disfrutar.

