viernes, 8 de enero de 2016

Michelines con nombre y apellidos, by zurda y pelirroja



Lo cierto es que hace muy poco tiempo, justo al comienzo de Diciembre que se nos recomendaba moderación y ejercicio para las fiestas navideñas, escoger lo más sano a la hora de elegir menú y rehusar todo lo que fuera calórico y no abusar del azúcar.
Y es que en ese momento mi cabeza dice “claro, lo pienso llevar a rajatabla”

No me hago la pedorreta ahora por pura pereza.

Esto va bien, me digo a mí misma el día 20, he conseguido controlar, eso que yo hago muy bien todo el año.
Controlar. No faltar al gimnasio, comer dulce sólo el fin de semana, y cenar ligero. Bravo. Este año lo consigues, 7 de enero y ni un gramo de más.

Pedorreta de nuevo.

Día 22 y no me ha tocado el gordo, aunque no juegue, la esperanza de que le toque a la familia y caiga algo no se va del pensamiento,y endulzamos la triste realidad con el primer mantecado, que claro, está tan rico que pide un segundo.
Día 24, llega la hora de la cena familiar y por arte de magia, no me queda el modelito igual de bien...eso va a ser de los nervios, ya verás.

Día 25, feliz navidad y vamos con algo más que tostaditas y aceite de oliva, que hay una bandeja de “detodounpocoacúalmejor” esperando ahí.
Nada, que van pasando los días con sus correspondientes comilonas y relajación en el ejercicio.
Me descontrolé, confesión hecha y de nuevo a la buena intención, eso me lo quito con 5 kilómetros de elíptica el día 30 y el 31a estrenar modelito ...JA...me pesa todo y llego con esfuerzo a 2,500 m. No es posible ¡me prometí hacer caso a las recomendaciones!
Y esto no será ná.
El concierto de año nuevo ya lo veo en pijama, y no por comodidad, que también, sino porque no entra nada en este cuerpo que no me haga parecer un palomo con el buche lleno, eso sí, un palomo pelirrojo con mucho glamour.
El día 7 de enero le puedo poner nombre, y hasta apellidos a mis michelines, vasco o catalanes, tengo suficientes para que nadie sufra.
No señoras y señores, la intención por muy buena que sea, es una intención que cae rendida a los pies de la realidad del glotón, del tragaldaba, del zampón, del ansioso.

La cocinera de este blog, nos tiene amenazados a todos con comidas sanas, y lo malo es que quedan bandejillas sueltas por la casa con turrón, ferreros, y algunos bombones de licor, desastre total, yo que quería ir a las rebajas, me quedo otro año más sin lucir palmito en Enero.
Bah, otra navidad será.



Ahora toca retomar el ritmo y entrenar duro.
Feliz año a todos

2 comentarios:

  1. Me siento tragaldaba, pero sí, ahora toca ponerse dura con la vida sana.

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